jueves, 8 de diciembre de 2011

Vera Yegórova, madre SOS que da la vida por sus 17 hijos

Vía Yulia Okutina, Igor Belogurov, RIA Novosti
El último domingo de noviembre, cuando Rusia celebra el Día de la Madre, la casa de Vera Yegórova se llena con sus 17 hijos que pertenecen a tres generaciones diferentes.  
Ninguno de ellos es su hijo biológico, pero Vera es su madre de verdad, la que los ha criado, educado y sobre todo los ha querido.
Su familia empezó a crecer en 1996 cuando de camino al trabajo compro un periódico para leer sólo las noticias de las primeras páginas y descifrar los crucigramas, como solía hacer.
Algo le hizo abrirlo por las páginas centrales donde vio un artículo titulado “Madre por profesión”. Los directores de la Aldea SOS estaban buscando “madres SOS” para niños ‘’huérfanos sociales” (término empleado en Rusia para referirse a los niños apartados de hogares negligentes o abusivos).
Aunque Vera no tenía ninguna experiencia cuidando niños, aquel mismo día se armó de valor y decidió  mandar una carta a la dirección que aparecía en el periódico. Cuatro días después la presidenta de las Aldeas SOS rusas, Elena Bruskova, concertó una entrevista con Vera.
Pasados unos meses de formación especial, recibió a sus primeros hijos. “Esperaba a mis primeros hijos con mucha inquietud y emoción. No dejaba de imaginarme cómo entrarían, cómo me mirarían, si les gustaría la casa, si yo les caería bien”.
Sabía por la experiencia de sus colegas que cuando venían hermanos de una familia, muy a menudo los mayores se negaban a entrar y los menores se echaban a llorar. Por eso su preocupación era comprensible. “Temía que me pasara lo mismo. Entonces llegaron cinco hermanos. Estaban tan tristes, tenían una mirada tan dulce, parecían tan buenos… Los quise desde el primer momento”, cuenta.
Así fue cómo aunque nunca tuvo hijos biológicos pudo cumplir con su sueño de tener una familia grande y una casa llena de niños a quienes oír reír y llamarle mamá.
“Nunca escogí a los niños, siempre acojo a los que me proponen. Nunca he leído sus historiales. Si me mandan a un niño, por algo será. Es nuestro destino vivir juntos”, cree ella.
Los niños del primer y segundo turno ya son mayores trabajan y tienen sus propias familias. Han dado tres nietos a Vera. Pronto habrá un cuarto.
En los días festivos, la casa de Vera acoge hasta 40 personas: sus niños mayores vienen a visitar a su madre, la persona más cercana y querida. Nunca vienen sin regalos, ideas o recetas nuevas. Cuando vienen sus niños mayores Vera puede descansar. Cada uno hace su tarea, unos cuecen las patatas, otros las fríen, otros friegan...
Los niños del nuevo turno ya se han acostumbrado a los mayores, aunque nunca han vivido juntos. “Es muy importante que los pequeños vean cómo es nuestra relación con los mayores. Así entienden que, al entrar aquí, nunca estarán solos”, comenta Vera.
Vova, del primer turno de niños dice: “Me gustaría que nunca nos separáramos. Aunque tenemos sangre diferente, somos almas gemelas”. 
Dentro de un año Vera alcanza la edad para jubilarse, pero espera que los directores de la Aldea la dejen cuidar de los niños que viven ahora con ella. Les quedan unos 14 años hasta la mayoría de edad. Sus hijos son su gran alegría y su compañía junto con su esposo Vasilii.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer


El pasado 25 de noviembre fue conmemorado el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999.
Previamente en 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió la "violencia contra la mujer" como:
‘Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada’.
En dicha Asamblea se reconoció que era necesaria "una clara declaración de los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas, y un compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para eliminar la violencia contra la mujer".[]
Los informes de la ONU Mujeres dan cuenta de cómo este sexo es objeto de violación, violencia doméstica y otras formas de agresión. De lo que no hablan los informes es de la violencia contra las mujeres en el vientre materno.
Es harto conocido el severo desbalance entre los índices de población de hombres y mujeres en países como China e India donde el aborto selectivo se ha tornado en un problema serio luego de que la determinación del sexo por ultrasonidos permite eliminar a las niñas no deseadas por razones sociales o económicas.
En China la proporción de hombres por cada 100 mujeres ha aumentado a 130 en varias provincias y se calcula que en los próximos 20 años habrá un exceso de entre el 10 y el 20% de hombres jóvenes en relación a las mujeres.
Este desbalance ya está teniendo repercusiones sociales, 94% de la población soltera son hombres entre 28 y 49 años. 97% de ellos no ha completado la escuela secundaria y se teme que la dificultad para casarse resultara en problemas psicológicos que incrementaran la violencia y el crimen precisamente contra las mujeres.

En India las disparidades también existen con índices tan altos como 125 en Punjab, Delhi and Gujarat en el norte.
Contribuyentes de esta desproporción son las mismas organizaciones internaciones que intentan posicionarse en Latinoamérica: Marie Stopes International, la International Planned Parenthood Federation y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Ellos son los encargados de llevar a cabo los abortos y esterilizaciones forzadas en aras de la ‘planificación familiar’ y el control poblacional.
Luchar para erradicar la violencia contra la mujer implica respetar primero el derecho más elemental de todo ser humano: el Derecho a vivir.
En segundo lugar implica crear políticas sociales que canalicen ciertas actitudes sociales, ofrecer educación y empoderamiento a las mujeres y buena calidad de los servicios médicos, especialmente a las mujeres embarazadas. Esto se logra con un compromiso positivo entre las comunidades, los líderes políticos y religiosos y las organizaciones no gubernamentales.